En el cierre del ciclo de capacitaciones virtuales de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) destinada a técnicos, productores y especialistas se presentó a jornada sobre Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). La apertura de la capacitación número 36 estuvo a cargo de Daniel Ploper, director técnico de la Eeaoc, quien remarcó que la institución viene trabajando desde hace mucho tiempo en innovaciones para asegurar las exigencias en materia de alimentos, energía y fibra, algo que tiene una creciente demanda. “Por ello en la Estación Experimental investigamos en pos de resolver el conflicto natural que existe entre agricultura y ambiente trabajando para lograr la mayor inocuidad posible en las prácticas agrícolas y, también, para asegurar su propia sustentabilidad”, expresó Ploper.
En la jornada se desarrollaron diversos temas sobre el uso responsable de los fitosanitarios; la aplicación de la ley de envases vacíos en Tucumán y el rol de las empresas en las BPA (se informa por separado).
En lo referido al uso responsable de los fitosanitarios, Federico Elorza de Casafe afirmó que el desarrollo humano eleva constantemente las demandas alimentarias y exige no sólo volúmenes adecuados, sino también productos libres de plagas o enfermedades y de alta calidad nutricional e inocuidad, todo lo cual incrementa la exigencia respecto del empleo sustentable de los recursos involucrados en los procesos productivos. En este aspecto, entidades internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) promueven la adopción de las buenas prácticas agrícolas durante el proceso de producción de materias primas, forrajes y alimentos por considerar que, de esa manera, se satisfacen las exigencias de calidad y seguridad de los bienes así producidos, al tiempo que contribuyen a conservar los recursos naturales involucrados.
Entre los insumos tecnológicos utilizados para llevar a cabo la producción agrícola, se encuentran los llamados productos fitosanitarios o agroquímicos, que comprenden a “cualquier sustancia o mezcla de sustancias naturales o de síntesis destinadas a prevenir, controlar o destruir cualquier plaga, incluidas las especies no deseadas de plantas o animales, que causan perjuicio o interferencia negativa en la producción, elaboración o almacenamiento de los vegetales y sus productos”.
Los fitosanitarios, tanto los sintéticos como los de origen natural, son sustancias intrínsecamente tóxicas. Por lo tanto, un empleo inadecuado de ellos podrían causar efectos perjudiciales a la salud humana o al ambiente. Desde esta perspectiva, el objetivo de las buenas prácticas agrícolas consiste en minimizar la exposición de las personas y del ambiente a los productos fitosanitarios, a fin de que, cuando se los utilice durante el proceso productivo, se eviten riesgos inaceptables inherentes al empleo de tales sustancias. Las BPA consisten, en ese sentido, en el manejo integrado de plagas con el monitoreo constante de los cultivos.